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los jockers, grupo puneño de los sesentas

Rock en el altiplano: Apuntes 1962-2002

Christian Reynoso

Publicado: 2018-10-03

Si tenemos que preguntarnos por la música que se toca en el altiplano, con seguridad nos remitiremos en un primer momento al gran bagaje folklórico que se compone de sonoras morenadas, diabladas, sayas —con instrumentos de bronce; o sikuris —zampoñas; o pandillas y huaynos —a cargo de estudiantinas. Sin embargo, desde la década del 60 y con más fuerza, en la del 70, también se empezó a gestar un movimiento rockero de diversas tendencias y que ha venido manteniéndose hasta hoy, con muchos grupos, aunque sean pocos los que hayan grabado profesionalmente y traspasado la frontera local. 

La historia del rock en Puno tiene su origen en Los Jockers, banda activa entre 1962 y 1968, influenciada por Los Iracundos, Los Doltons y que siguió la orquestación de The Ventures. Los primeros intentos de una música que llamaba la atención de las fiestas sociales puneñas y otras ciudades del sur peruano. En Los Jockers tocaron inicialmente Julio Masías, Armando Alarcón, Roberto Meneses, Rupeco Hinojosa y Mario Rodríguez.

En la década del 70 apareció el grupo Raibans conformado por el «Chino» Zúñiga, el «Chibolo» Zea y Alex Delgado, quien falleció. Raibans dio pie para que en los 80 se crearan Fuego Caliente, una orquesta que también hacía rock y que llegó a grabar un vinil de baladas. En este grupo tocaba Graciano Rubín de Celis, que luego tocó en el grupo Nevada. Luego apareció El Gremio, y entre el 85 y el 90, las bandas Kactus y Vía Libre donde estuvieron Coco Chávez (hoy un persistente rockero de la vieja guardia), Graciano y Carlos Tito «Cachito».

Vía Libre tocaba salsas y rock, pero como a Carlos Tito le gustaba más el rock formó su propia banda, Los Duendes, que ha sido la más importante banda de rock puneño en los 90. Cachito compuso en 1991 la canción «Cancharani», con influencia de Deep Purple, que hoy se ha convertido en el himno del rock puneño (escucharla en: https://www.youtube.com/watch?v=1UFUAwSfNWA). En 1996 se formó Éxodo que tocaba música del recuerdo y rock clásico. Todos estos grupos participaban con cierta frecuencia en conciertos que se realizaban en San Antonio, Chanu Chanu, el Arco Deustua y en las fogatas bailables. Contaron con el apoyo y la difusión de radio Mega Stereo.

Mientras el rock ganaba espacio, en 1994 se hizo el primer concierto subterráneo en Puno, con la presencia de la banda arequipeña Fosa Común. Poco después aparecieron las primeras bandas de hard rock, metal y hardcore, como Controversia, Desacato y Morbius. Esta corriente metalera luego se consolidó con muchos grupos de diversos estilos (heavy, death y black metal) y con la permanente organización de conciertos en la casa Pizarro, donde llegaron bandas de Arequipa, Lima, La Paz, Bogotá.

De las cenizas de Los Duendes se formó Contempo, con Carlos Tito, Guido Cazorla, Richard Cabezas y José Luis Rodríguez. Contempo produjo en 2002 el disco «Las cosas simples» y luego se disolvió. El disco, influenciado por Sui Generis, presenta una mixtura de canciones que pueden ser definidas como rock puneño con mucho feeling y letras que nacen de las experiencias vivenciales en el entorno bohemio de Puno. La canción «Ven a mi Titicaca», se inspira en el ritmo de la Diablada, pero en un estilo rock and roll. Mientras que el grupo experimental Carliño Seibit y la Totorita Crazy Band, grabó el disco «Amaraka – Aramumuru» por aquellos años, 2001-2002. A groso modo, estos son algunos apuntes para empezar a escribir los comienzos del rock en Puno.

Los Andes (Arequipa) 30/9/2018.

carlos cacho, líder de los duendes

comtempo


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado: "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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