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pintor Alberto quintanilla. lima. octubre 2018.

Los juegos inesperados del pintor Quintanilla

Christian Reynoso

Publicado: 2018-10-31

El pintor y escultor Alberto Quintanilla del Mar (Cusco, 1932) ha inaugurado una nueva muestra titulada “Juego inesperado”, en el Centro Cultural Inca Garcilaso, en el centro de Lima. Esta vez no se trata de su obra pictórica y escultórica, sino del centenar de juguetes hechos de cartón y residuos, que ha venido elaborando en la última década, como una extensión de su genio creativo que no le da tregua y lo incita a imaginar, crear, moldear, adecuar, nuevas maneras de ampliar y ver el espectro de seres zoomorfos, mágicos y humanos que pueblan su arte. 

Como si se tratara de un niño que, gracias a su habilidad e imaginación, construye sus propios juguetes, Quintanilla, sentado en la cabecera de la larga mesa de su casa, en Lima, y rodeado de retazos de cartón, cajas pequeñas, pedazos de madera, tubos de papel higiénico, además de fósforos, palillos de paletas, pepas de palta, mango, durazno, maguey, corontas, migas, cáscaras de granadilla, nuez, ojo de lúcuma y corchos, diseña con la ayuda de cuchillos, cinceles, tijeras, gubias y pegamentos, una por una, estas pequeñas esculturas en cartón.

Una vez acabadas pasan a engrosar las repisas de las ventanas y los estantes de la casa. Se crea, entonces, un pequeño microcosmos de seres diversos que enseguida llaman la atención de los visitantes y en los que se puede reconocer perros, pájaros, peces, cocodrilos, colibríes, lobos, hipopótamos, rinocerontes, pero también hombrecillos, músicos, brujos, sacerdotes, o simplemente personajes fantásticos e imaginarios que saltan en sus zancos o erigidos como si fueran pequeños dioses o tótems, cada uno, único en su diseño y con su color natural, en general.

De esta manera, hay un tránsito que se opera en el arte de Quintanilla, a partir de la correspondencia óleo-color-tela/fierro-volumen/cartón-residuo-escala. Es decir, la motivación esencial de la creación de estos personajes tiene su génesis en la obra pictórica, donde podemos verlos metamorfoseados tanto en los grabados como en los óleos, para luego haber cobrado vida a través de la escultura en fierro forjado y esmaltado de gran volumen, incluso sobrepasando el porte natural, para, finalmente, ser reelaborados de forma manual con el uso de cartón y residuos, acaso con un espíritu lúdico, propio del carácter de Quintanilla. Se trata, entonces, de una continuidad en la narrativa de sus personajes.

esculturas en carton de alberto quintanilla

Al mismo tiempo, si bien son obras independientes, también funcionan de manera colectiva. Incluso algunas están pensadas en esa lógica. Así como sus famosas esculturas de fierro dedicadas a los danzantes de tijera o a los músicos, en grupos de tres piezas, las esculturas de cartón también pueden constituir un pequeño teatro, en la que el espectador termina de completar la interrelación y roles de los personajes. De esta forma, el arte de Quintanilla no se agota en el mostrar el objeto artístico, sino que se refuerza con el diálogo/emoción por parte del agente externo cuando se enfrenta a la obra.

En “Juegos inesperados” también se puede ver máscaras en cuero, papel craft y materiales reciclados, además de sapos y guaguas en yeso, desde luego, de la mano de Quintanilla.

Publicado en Los Andes (Arequipa) 28/10/2018.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado: "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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