la gente quiere reformas políticas ya

roger waters en lima. foto: gabriela delgado.

Roger Waters: Música, resistencia y política

Christian Reynoso

Publicado: 2018-11-28

Después del concierto del sábado 17 pasado, en el Monumental de Lima, ha quedado claro que a Roger Waters —el ya legendario bajista y fundador de la agrupación inglesa Pink Floyd—, a sus setenta y cinco años no solo le interesa la música (que es lo que mejor sabe hacer), sino transmitir una postura radical en tanto activista de las ideas que denuncian y combaten a los regímenes autoritarios, opresores y estúpidos del mundo. Así, su concierto ha sido una arquitectura de música, sonido limpio, imagen, luces, efectos especiales, atravesado por un discurso combativo antiderecha, antifascista, sin tapujos ni solemnidades, y que se puede resumir en la palabra “Resist”. 

Resist, “Resistirse”, es lo que Waters nos ha dicho en su concierto, una y otra vez, mientras levantaba los brazos haciendo puño o cuando ejecutaba los arpegios de su bajo, y la pantalla súper gigante que estaba tras él mostraba frases condenatorias contra líderes, presidentes, tecnologías, ocupaciones y políticas que afectan al orbe. Le Pen, Kurtz, Assad, Putin, Mohammad bin Salmán, Kaczyński, Trump. Este último el más vapuleado y punto de mofa durante el concierto. Se esperaba, asimismo, la proyección de la frase “Fujimori nunca más”, pero nunca apareció.

Para quienes hemos escuchado Pink Floyd desde jóvenes, tal vez todo esto ahora nos resulte extraño, porque hemos preferido sobreponer y complacernos con el talento musical de la banda; pero hoy, Waters ha preferido asumir el riesgo de politizar su música sin menoscabo de ella —o en todo caso, su puesta en escena—, para llegar con un mensaje de reunión, consciencia y alerta sobre lo que le depara al mundo. Lástima que, la gran mayoría del público asistente —cerca de 25 mil—, fuésemos personas sobre los 35 o 40 años. Aunque, desde luego, podríamos funcionar como puentes de transmisión con relación a las generaciones jóvenes. Eso logra la música.

No creo oportuno detenerse ya en el setlist porque, más bien, me interesa ver el concierto como un todo. Un todo musical-visual-performático-narrativo que nos conduce a un viaje. Un viaje que es alentado por la profusión y creación de sonidos múltiples, interestelares, musicales, a través de la ejecución y experimentación con los instrumentos —tal como la creación de una poética a través de las palabras—; y por los momentos más sensibles que se desencadenan tanto en el escenario como en el público. Es cuando “Wish you were here”, por ejemplo, se convierte sencillamente en un himno cantado por miles y después de eso, creemos y sentimos, que no volveremos a ser los mismos: porque algo ha entrado en nosotros, por nuestros oídos, por nuestras bocas, por nuestras narices. Un viaje que nos transporta a otras épocas y nos muestra, como en una constelación, recuerdos y viejos sueños, temores y rebeldías, como cuando éramos solo “almas perdidas nadando en una pecera [...], corriendo sobre el mismo viejo suelo” para encontrar “los mismos viejos temores”.

Entonces irrumpe el cerdo volador —su historia y simbología proviene del álbum “Animals” (1977) de Pink Floyd— sobre nuestras cabezas con el mensaje “Stay Human” en su vientre. Y volvemos del viaje para saber que debemos mantenernos como humanos. Ser humanos y resistir la humanidad. Ponernos la máscara del cerdo tal como lo hace Waters con ironía, para después quitárnosla, porque parecería que hubiésemos dejado de ser humanos para convertirnos en cerdos y hacer nuestra la suciedad en la que vive. Irónicamente, a esa misma hora, el otro “cerdo volador”, el peruano, se refugiaba en la embajada de Uruguay.

Nota: Acompaña este artículo una ilustración del artista Nilton Vela, inspirada en el cerdo volador.

Publicado en Los Andes (Arequipa) 25/11/2018.

nilton vela. sean humanos, gouache sobre papel. 17.5 x 24 cm.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado: "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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