¡Inmunidad parlamentaria no es un privilegio!

La impunidad y los cazadores

Christian Reynoso

Publicado: 2019-04-23

La impunidad siempre ha sido una constante en el Perú. Hemos visto cómo, especialmente, la clase política salía limpia de polvo y paja, frente a denuncias y procesos en su contra por actos de corrupción y enriquecimiento ilícito. De tal manera que, para la gran mayoría de peruanos, político era (es) sinónimo de ladrón. Además, ladrones a quienes no les caía el peso de la ley, lo que sin duda generaba indignación. 

Sin embargo, parece que esta realidad ha empezado a cambiar gracias a los destapes del caso Lava Jato y de la empresa Odebrecht, en el que están involucrados presidentes regionales, funcionarios, empresarios, candidatos y expresidentes de la República. El monstruo brasilero de la construcción llegó al Perú para darse un banquete y los borreguitos peruanos, ansiosos de fiesta, se rindieron a sus pies. Ahora pagan la resaca. Así, hemos visto a varios de ellos desfilar ante audiencias o, finalmente, vistiendo el chaleco de Detenido. Entonces Lava Jato y Odebrecht serán recordados en la historia del país como los casos más groseros de corrupción, pero que han permitido encarcelar a una clase política que hasta entonces parecía intocable.

Hemos visto cómo en julio de 2017, Ollanta Humala y Nadine Heredia fueron encarcelados bajo prisión preventiva; cómo en octubre de 2018, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, corrió la misma suerte; y la semana pasada, frente a la inminente detención, cómo Alan García se disparó un tiro para acabar con su vida y escapar de la justicia ―el hecho más inesperado y crítico de esta historia―; mientras que a Pedro Pablo Kuczynski también ha sido sujeto de prisión preventiva. Junto con ellos han sido encarcelados allegados y funcionarios que serán piezas claves para llegar a la verdad. En ese sentido, los juicios no se deberían dilatar. Mientras que los casos de Alejandro Toledo y Susana Villarán siguen su curso.

Todo esto se debe al trabajo que viene realizando un equipo de periodistas independientes, pero sobre todo un equipo de fiscales y jueces, quienes han apostado, con convicción y coraje, por investigar y sancionar a quienes estén inmiscuidos en esta red de corrupción. Han sido llamados “cazadores”, en el mal sentido de la palabra, pero con justa razón lo son. Porque solo de esa manera implacable y con las pruebas necesarias se podrá desterrar la impunidad que por décadas ha enfermado a nuestro país. Si hay excesos son el costo de no querer más impunidad.

Pero este trabajo que, desde luego, no debe ser nada fácil, además de estar expuesto a la presión de quienes ven amenazados sus intereses o prestan un blindaje descarado, debe extenderse a todas las esferas del Ministerio Público y del Poder Judicial, para sentar un verdadero precedente y ejemplo para el futuro y así trazar un camino en el que próximos presidentes, autoridades o políticos se la piensen dos veces antes de delinquir y los peruanos podamos sentir que confiamos en nuestra justicia.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado: "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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