¡Inmunidad parlamentaria no es un privilegio!

La santulona Tamar Arimborgo

Christian Reynoso

Publicado: 2019-05-14

En la interpelación a la ministra de Educación Flor Pablo, el pasado 9 de mayo, la congresista fujimorista por Loreto, Tamar Arimborgo, sostuvo en su alocución —entre otras rarezas—, que “poniendo las cosas en su lugar” la función del sexo debía ser solo con fines reproductivos y no por placer. Es decir que, asumiendo únicamente una relación binaria hombre/mujer, se debe tener relaciones sexuales solo con el propósito de procrear y así mantener la descendencia. Idea que también, antaño, ciertos sectores de la iglesia pregonaban. 

En ese sentido, resulta legítimo preguntarse si realmente Arimborgo piensa así y, más aún, si asume y practica esa creencia en su vida íntima y familiar. Porque más pareciera que su declaración resulta solo un exabrupto, más bien, con una intencionalidad política, en la lógica obstruccionista del fujimorismo, como una muestra de ostentación de poder que apela a la declaración altisonante, pero jalada de los pelos y sin propuesta.

Desde luego, la forma de pensar de Arimborgo, quien es educadora de profesión (ojo), además de abogada y evangélica, colisiona con la realidad y con la propia naturaleza del ser humano. Acaso Arimborgo no sabe que es en la pubertad donde empieza el despertar sexual y los primeros descubrimientos y experiencias de carácter genital de los seres humanos y que, pretender limitar ese desarrollo en obediencia a un mandato como el que propone, sería contraproducente y antinatural. ¿Acaso los púberes de nuestro país en atención a su despertar sexual tendrían que pensar primero en procrear y reproducirse? Diferente es que, justamente, por la falta de conocimiento e información se produzcan embarazos tempranos no deseados. Es ahí, entonces, donde la educación sexual debe enfocar sus esfuerzos, puesto que mientras más educados estemos en este tema desde el ámbito de los colegios, mejores posibilidades tendremos de llevar una vida sexual plena que no traiga a la larga frustraciones ni bombas de tiempo.

¿A quién representa Arimborgo? ¿Los cerca de diez mil quinientos electores que votaron por ella para ser elegida pensarán así? Como sabemos, esta congresista presentó el proyecto de ley —felizmente rechazado— que buscaba excluir el enfoque de género de las políticas públicas dirigidas a los niños y adolescentes. Aseveró que este enfoque era causa de suicidio o de enfermedades como el cáncer o el sida. Nada más ridículo. Tal vez haría bien Arimborgo en leer, por ejemplo, algunas obras de la literatura peruana ―como Los inocentes, La ciudad y los perros o Jimena de dos caminos, por citar algunas―, para conocer cómo es el despertar sexual y lo que ello implica en nuestr@s púberes y jóvenes peruan@s.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magíster en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado: "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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