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Elecciones: cantemos el baile de los que sobran, no subamos al auto que era una rana

Christian Reynoso

Publicado: 2020-01-21

Hace aproximadamente cuatro meses, el 30 de setiembre, los peruanos vimos cómo el entonces premier Salvador del Solar se vio forzado a irrumpir en el Congreso de la República para pedir el voto de confianza. Horas después, vimos cómo el presidente Martín Vizcarra disolvió el mismo Congreso. Hubo en la mayoría de los peruanos júbilo. Estábamos asqueados y sobrepasados por el tipo de Congreso que teníamos y la manera como era conducido bajo la prepotencia y la soberbia de Fuerza Popular, coludido con el Apra y otros partidos. 

Hubo un respiro. Ya no íbamos a tener a infames Bartras, Becerriles, Betetas, Vilcatomas, Mulders, entre otros/as, día y noche copando los medios, obstruyendo las labores del Ejecutivo, blindando a sus líderes políticos, a delincuentes, jueces y fiscales corruptos, terruqueando a quienes los criticaran, achatando la política, zurrándose en el ejercicio de la misma al servicio del desarrollo del país. Ciertamente, nos sentimos liberados.

Sin embargo, sabíamos que lo que venía por delante no iba a ser sencillo: la elección apresurada de un nuevo Congreso, con una oferta electoral multitudinaria a la vez que incierta. Pero de cualquier forma, y no obstante el costo, era necesario disolver el Congreso anterior. En ese sentido, hoy escucho a algunos ciudadanos que se preguntan: ¿Hace falta un Congreso? ¿Para qué queremos un Congreso que no hace nada por el país? ¿Por qué destinar cientos de miles de soles a inútiles que solo piensan en sus intereses?

En las últimas semanas hemos constatado más claramente la pobreza intelectual, política e incluso expresiva de la gran mayoría de los candidatos/as, ello sin contar los perfiles poco limpios de varios de ellos/as, con sentencias y acusaciones en curso. Desde luego, hay otro tanto de candidatos/as honestos con agendas claras y coherentes ―especialmente mujeres―, que merecen una oportunidad para trabajar por el país desde el Congreso. Es posible pensar que con ellos/as se podrá adecentar la clase política y de esa manera nosotros podremos recuperar la confianza que hemos perdido en ella.

Pero hay otro sector de candidatos que intentan volver al Congreso. Candidatos/as que ya conocemos, que han cambiado la camiseta con apuro y sin vergüenza, o que en medio de la campaña han mostrado sus reales formas de ver el país y relacionarse con los demás, que será la forma como ejercerán sus funciones si son elegidos. Basta un botón: algunos de los candidatos naranjas de Solidaridad Nacional. En ese sentido, no votemos por la verticalidad, la prepotencia, la impunidad y la ignorancia.

Algunos analistas sostienen que el nuevo Congreso será peor (a estas alturas uno se pregunta si puede haber algo peor). En todo caso, es necesario darle el beneficio de la duda y dependerá también de la pericia del Ejecutivo para establecer puentes y agendas conjuntas con una mirada positiva al futuro. Algo que no se ha hecho en los últimos cuatro años. Pero especialmente dependerá de nosotros los electores, de que no elijamos a los infames blindadores del pasado, que al momento de votar no olvidemos el daño que han hecho al Perú.

En otras palabras, cantemos el baile de los que sobran, no nos subamos al auto que era una rana.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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