Yo me quedo en casa

escultura de la virgen del socavón en oruro. foto: ch. reynoso

Oruro: turismo religioso antes del carnaval

Christian Reynoso

Publicado: 2020-02-25

Primera semana de enero 2020: Estamos en Oruro, tras un viaje de tres horas en auto desde Uyuni, adonde fuimos a conocer el salar. Oruro es la capital del departamento boliviano del mismo nombre, y allí se lleva a cabo el Carnaval de Oruro en honor a la Virgen del Socavón. La ciudad vive los preparativos para la celebración próxima y lamentamos no poder extender nuestra estadía hasta los días del carnaval, en febrero. Pero ahí estamos, atraídos por conocer la ciudad y su famosa fiesta, la cual, en el imaginario popular, religioso e intelectual, ha devenido como rival de la Festividad de la Candelaria, que se celebra en honor a la virgen del mismo nombre en Puno, Perú. 

A primera vista, la periferia de Oruro puede resultar poco atractiva e incluso desagradable por la chatarra automotriz, la basura acumulada y las anchas calles de tierra y lodo. Sin embargo, una vez que se camina por el cercado y el centro histórico, que es muy pequeño, Oruro resulta simpática porque mantiene su arquitectura antigua. Por ejemplo, sobresale el local de la gobernación con sus balcones y bella arquería, que abarca una cuadra de la plaza principal.

Pero lo que más llama la atención de cualquier foráneo y visitante es la imponente escultura de la Virgen del Socavón sobre la cima del cerro Santa Bárbara, monumento que se puede ver desde cualquier punto de la ciudad, mientras que por las noches, es iluminada por potentes reflectores. Así, la virgen se ha convertido en la eterna guardiana de la ciudad. La escultura fue construida por el gobierno municipal de Oruro e inaugurada en 2013. Tiene una altura de 45. 4 metros y ocho niveles por dentro a los que se puede acceder. Se llega a ella a través de un teleférico situado en la Plaza Nacional del Folklore, a pocos pasos del santuario de la Virgen o en auto o a pie. Es un monumento del cual los orureños se sienten orgullosos. Un orgullo que ahonda en su fe, aunque a veces esta se torne peligrosa, como por ejemplo cuando feligresía y obispo amenazaron a la artista plástica orureña Rilda Paco, por denunciar con su arte los extremos alcohólicos propios de la fiesta (ver mi artículo “Rilda Paco y las amenazas de la feligresía de Oruro”, en La Mula 12/2/19).

En el interior de la escultura el visitante tiene acceso a diferentes salas con material visual y audiovisual sobre la historia de la virgen, la historia del carnaval, además de una sala de máscaras y otra pictórica. Por último, hay una cafetería y una capilla. El costo de la entrada es asequible.

Por su parte, el Santuario de la Virgen del Socavón, a pocas cuadras de la plaza principal, ofrece además de lo estrictamente litúrgico, la visita al socavón (con su boca ubicada dentro del mismo templo) hasta una profundidad de 115 metros. De la mano de un guía se podrá conocer cómo era la actividad minera que da origen al lugar y a la leyenda del “Tío”, minero acuchillado, pero ahora convertido en diosecillo o asociado al diablo, a quien se le rinde tributo. En el santuario hay también una librería y el Museo Sacro, compuesto por varias salas con registros religiosos, arqueológicos y folklóricos, además de una sala dedicada a las máscaras de la danza de la Diablada.

De esta manera, es evidente que Oruro confiere un gran valor (y presupuesto) a su historia. A través de este circuito y sus museos, conserva y mantiene vivas las expresiones de su cultura, y las pone al servicio y conocimiento de los visitantes locales y foráneos. Algo que todavía no ocurre, por ejemplo, en Puno, con relación a la Festividad de la Candelaria y su historia religiosa. Saber y conocer esto debe servir para reflexionar y aspirar a mejorar las políticas locales de conservación y difusión a nivel endógeno como exógeno.

"tio" en socavón en santuario de la virgen del socavón, oruro. foto: ch. reynoso

 


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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