Yo me quedo en casa

foto:  yony luis - juli

Apuntes en pantalla 2: cultura viva o zoomcultura

Christian Reynoso

Publicado: 2020-05-19

¿Cómo se presenta el horizonte próximo en cuanto a la permanencia de la cultura viva y las manifestaciones artísticas, en la nueva cotidianidad que toca desarrollar en adelante? Por lo pronto, en lo que resta del año, de acuerdo a las disposiciones del gobierno, se han suspendido eventos en general que involucren la reunión de personas. ¿Significará esto un “stand by” o “intermezzo cultural” o sugiere acaso algún tipo de amenaza para la existencia y continuidad de la cultura viva? 

El problema puede verse desde dos aristas, en tanto sujetos productores como consumidores de cultura. La cultura no es gratuita o no “toda” la cultura lo es. El productor vive de producir cultura, el consumidor debe pagar por ella, pues se traduce en un objeto (por ejemplo, un libro, una obra de arte, una artesanía) o en un placer estético (un concierto, una obra de teatro). Será, entonces, posible suplir estas formas de transmisión a través de la pantalla y el “zoom”, hoy tan utilizado. ¿O es el zoom de la cultura?

Se promocionan visitas virtuales a museos, presentaciones virtuales de libros, conciertos, recitales, etcétera. Tal vez, peor sea nada, pero tendremos que adaptarnos por un largo tiempo a ese tipo de experiencia de zoomcultura (suena más a subcultura o cultura zombie); es decir mantenernos cerca y, al mismo tiempo, distantes del objetivo, sin el elemento de la interacción ni la experiencia in situ. Adiós venias, aplausos y chiflidos, según sea el caso.

Pienso también en las grandes festividades y celebraciones del Perú. Los Carnavales (Cajamarca), Festival de Marinera (Trujillo), Señor de los Milagros (Lima), Vendimia (Ica), Inti Raymi (Cusco), Semana Santa (Ayacucho), Fiesta de la Candelaria (Puno), Procesión de la Bandera (Tacna). O las cientos de fiestas patronales a lo largo del territorio. Todas estas celebraciones dejarán de realizarse hasta nuevo aviso. En todo caso, su suspensión será lo más razonable. Intentar hacerlas de manera virtual será impersonal por no decir absurdo.

Lo mismo podría decirse de las ferias de libros, el teatro, la música, las exposiciones, en fin, los festivales de todo tipo y orden que suman en conjunto la diversidad de nuestra cultura viva y letrada. A ello, hay que sumar las afectaciones económicas que ya dejan grandes huecos y proyectos truncos. De esta manera, la posibilidad de que subsista cualquier tipo de cultura sin economía activa ni mecanismos gubernamentales atentos podría condenarla al zoombismo. Ojalá no nos toque ser espectadores de un futuro semejante.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


Publicado en