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Conchasumadreos

Christian Reynoso

Publicado: 2020-07-14

Días atrás, un congresista de la República le mentó la madre al presidente Vizcarra en una sesión virtual, al no desactivar su micrófono. Todo el mundo lo escuchó. Hasta hoy, el conchasumadreadeador no ha dado la cara y su identidad es protegida por sus colegas. Es decir, hay valentía para conchasumadrear, pero no para pedir disculpas. Esto es parte del Congreso cantinflesco que tenemos hoy, a juzgar por sus insólitas sesiones virtuales. Asimismo representa un acto deleznable y pone en evidencia el nulo respeto que existe en la mayoría de la clase política.  

El conchasumadreo es típico del Perú y de otros países de Hispanoamérica, en especial de Argentina y Chile. Esto de ninguna manera justifica lo anteriormente descrito. No es lo mismo conchasumadrear en un callejón que en el Congreso, aunque podría parecer lo mismo. El conchasumadrear en nuestro país es una práctica generalizada indistintamente entre hombres y mujeres. Tal vez por ello, según apunta el lingüista Marco Aurelio Denegri, la frase se ha convertido en un “simple insulto”. Y, por esta razón, su connotación sexual de “ayuntamiento entre madre e hijo” ha perdido fuerza.

No obstante, creemos que su gravedad y efecto dependerá del tono, la contundencia verbal y las ganas de ofender a quien se le espete la frase. Eso puede traer serios problemas, puesto que conchasumadrear representa la mayor ofensa entre los peruanos. La frase implica la referencia al órgano genital de la madre, adonde deberá irse el insultado, lo que equivale, según Denegri, al acto de copular con ella. Por eso, la frase usualmente es acompañada por el “anda vete a la…”. Sin embargo, no siempre somos conscientes de su significado real al pronunciarla. Sencillamente es proferida y con eso basta. Ya te madrugaron.

Cierto es también que la frase tiene variantes que pueden atenuar su efecto. Por ejemplo, si se reemplaza la madre con “mare” o con la abuela o la lora, o si se emplea una forma más fresca como “chétu”. A veces, también, la frase no tiene una connotación ofensiva, sino de exclamación o festejo. “¡Gol, conchasumare!”, por decir. Incluso, puede tener una carga afectiva si hay una extrema e íntima confianza entre los hablantes. De cualquier manera, conchasumadrear siempre será una opción a la mano para nuestro acervo peruano.



Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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