Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

El viejo, el mar, la tenacidad y la resistencia

Christian Reynoso

Publicado: 2021-05-04

“Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Stream y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez. En los primeros cuarenta días había tenido consigo a un muchacho. Pero después de cuarenta días sin haber pescado, los padres del muchacho le habían dicho que el viejo estaba definitiva y rematadamente “salao”, lo cual era la peor forma de la mala suerte, y por orden de sus padres el muchacho había salido en otro bote que cogió tres buenos peces la primera semana”.

Así comienza “El viejo y el mar” (1952), la novela más conocida de Ernest Hemingway (1899-1961), por la que recibió el 4 de mayo de 1953, el premio Pulitzer, el galardón norteamericano más importante de las letras y el periodismo. Digamos como un Nobel gringo. Al año siguiente, en octubre de 1954, Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura. Meses antes, junto con su esposa Mary Welsh se habían salvado de morir en un par de accidentes aéreos en el África.

“El viejo y el mar” luego fue llevada al cine en más de una ocasión. La novela fue escrita en Cuba y publicada primero en la revista “Life” y luego en formato libro. Tuvo un éxito inmediato y puso a Hemingway otra vez en la mira, tras la crítica negativa que había recibido su novela previa “A través del río y entre los árboles” (1950), condenada por su romanticismo. “El viejo y el mar” confirmó el talento poderoso de Hemingway, y él siguió escribiendo aunque no volvió a publicar libro alguno en vida.

El viejo pescador Santiago, el protagonista de “El viejo y el mar”, puede ser leído como un símbolo de la tenacidad y de la lucha frente a la vida y la muerte. Su condición de “salao” antes que abatirlo lo impulsa a perseverar. Hemingway vio ese talante en los pescadores cubanos de Cojímar y lo hizo universal. “Este es un premio que le pertenece a Cuba, porque mi obra fue creada y pensada en Cuba, con mi gente de Cojímar de donde soy ciudadano”, dijo Hemingway al recibir el Premio Nobel.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


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