nueva repartija

Me cambia de tono: está en mi casa

Christian Reynoso

Publicado: 2022-02-08

La presidenta del Congreso de la República, María del Carmen Alva, en una actitud que ya es reiterativa, vuelve a ningunear a sus pares políticos. Esta vez interrumpe la alocución de la alcaldesa del distrito arequipeño de Ocoña, Marilú Gonzales, para pedirle que cambie el tono de voz y que sea respetuosa, pues se encuentra en su casa (léase Congreso, léase casa de Alva) y no va a permitir faltas de respeto. Pero el tonito arrogante, mandón y aleccionador que emplea Alva resulta peor y nos revela una forma de pensar.

¿En verdad Alva cree que el Congreso de la República es su casa y que allí se debe obrar a su voluntad, siempre y cuando seas invitado? ¿En verdad Alva cree que el Congreso es su hacienda, su feudo, su rancho? ¿En verdad cree que su condición de presidenta del Congreso le otorga ese poder? ¿Hay una falta de ubicación o una soberbia velada? Desde luego, pedir respeto es legítimo, si la contraparte no lo preserva, hecho que no ocurre con Gonzales, pero de allí a que Alva se arrogue como propiedad suya el hemiciclo resulta disparatado.

En realidad lo que Alva hace es reproducir, sin poder evitarlo, aquella mirada excluyente y discriminatoria que la burbuja capitalina y el centralismo político han normalizado a lo largo de los años en la relación capital/provincias, Lima/provincias, produciendo una oposición innecesaria. Ese no conocer el Perú más allá de Lima que te priva de empatía y conocimiento. Alva encarna así la forma de pensar de un sector en el que no se contempla la horizontalidad, ni siquiera posible en el espacio del cargo público; por último, ella y la alcaldesa son iguales como servidoras del país.

Alva, además, se siente empoderada políticamente y ello puede resultar peligroso para el desarrollo de una democracia que, con sus falencias y yerros, debe preservarse. “Mi casa”, es una frase que hay que escuchar con cuidado. No es un desliz o un exabrupto, y Alva ya ha dado muestras de que pretende algo más y que mira de arriba para abajo. Tal vez esté apostando por el sueño de la casa propia, mejor aún, el sueño del palacio propio, aquel que se encuentra en la plaza Mayor. Pero, mejor, cambiemos el tono.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria".


Publicado en