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Qiun hombe vaya a decile a Gálvez Ronceros…

Christian Reynoso

Publicado: 2023-10-17

El secreto para que los perros no ladren ni muerdan al Porongo, y tampoco lo vean, mientras él entra al corral a robar al chancho, es calatearse. Entrar calato al corral, en medio de la noche. Eso es lo que le ha dicho el Buche, el autor intelectual del robo, al Porongo. Se trata de un trabajito que lo “puede llenar de plata”. El chancho, criado por los cholos, tiene buen peso, tanto que “parece una vaca de enorme” y es “purita grasa”. Pueden venderlo a mil soles, por lo menos, a los cochineros de la calle Ñoquito (en Chincha).

La historia que además añade otros detalles de humor y tradición, como por ejemplo cómo hacer para que el chancho no chille, mientras lo hurtan, corresponde al cuento “El Buche”, de “Los ermitaños” (1962), el primer libro de Antonio Gálvez Ronceros (Chincha, 1932 – Lima, 2023), quien recibirá un homenaje esta semana en la Feria del Libro de Chincha. Su segundo libro “Monólogo desde las tinieblas” (1975), lo consolidó como un narrador importante en la literatura peruana, pero esta vez centró sus cuentos en el imaginario y el habla de los campesinos negros de la costa.

“Dile quél no sabe agadá lampa, que su cintura se quierba como carizo pordrido y se le ariscan la mano como la jeta del buro (…). Y dile que nue necesadio qiun hombe vaya a decile toa etas cosas a él, poque a él lian perdío el repeto hata susanimale”, dice el cuento “Así dile”, de este volumen. Aunque su producción es breve y espaciada (más o menos cada 13 años), Gálvez Ronceros ha escrito en estos y otros libros una obra singular en la que la oralidad, el humor, la denuncia y, especialmente, el fino trabajo con el lenguaje además del uso de diversas técnicas narrativas, la consolidan como referente de la literatura que se ha ocupado del mundo afrodescendiente, aunque no necesariamente toda se circunscriba a este.

Gálvez Ronceros escribió también crónicas y artículos periodísticos, reunidos en “Aventuras con el candor” (1989). Un ramillete de curiosas observaciones de la vida social y el paisaje chinchano en pared con asuntos lingüísticos. Pero una veta de la que no se conoce mucho y merece más atención es la afición de Gálvez Ronceros por el dibujo. Sus dibujos que han ilustrado sus libros muestran un gran talento y se constituyen por sí solos en un registro pictórico valioso de la vida del campesino negro. Vemos en ellos a los hombres y mujeres en las labores de la agricultura, en los viñedos, con sus sombreros de alas grandes, y sus miradas de verdad y asombro.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magister en Literatura Hispanoamericana. Autor de novelas y libros de investigación y ensayo.


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