espera nuevo capítulo

Berrinches bolivianos en Candelaria

Christian Reynoso

Publicado: hace 1 hora

Mientras febrero asienta sus días y en Puno se celebra la Festividad de la Virgen de la Candelaria a toda fuerza, con lluvia y con sol, con sus numerosas y coloridas danzas autóctonas y de trajes de luces y miles de danzarines y músicos en escena, además de otros tantos miles de visitantes extranjeros y nacionales; en Bolivia, diversos colectivos encienden las redes sociales acusando a Puno y al Perú de plagio con respecto de las danzas. Añejo tema que tuvo tribuna a propósito del origen de la danza de la Diablada y que ahora, berrinchudamente, se ha extendido a cualquier manifestación folklórica del sur peruano.

Lo cierto es que cada año ocurre lo mismo, y de tanto insistir, la protesta boliviana ha terminado por desgastarse y caer en el patetismo y el delirio. Por el contrario, como suele suceder, ha generado una publicidad gratuita para la festividad puneña. Resulta admirable, eso sí, la dedicación que ponen en inundar las redes con sus mensajes y banners de protesta ―incluso con insultos― en cuanta publicación oficial y particular haya sobre la Festividad de la Candelaria. ¿Merece esto un pronunciamiento o reunión bilateral o algo parecido o solo es cosa de fiestas y calores?

Sobre el supuesto plagio hay una visión antojadiza. Ya ha sido zanjado anteriormente con base en una diversidad de fuentes bibliográficas y registros históricos que estas expresiones culturales tuvieron sus raíces primigenias en Perú y lo que se llamaba el Alto Perú, luego Bolivia. Pero esto no debe ser razón para jactarse ni mucho menos para provocar un divisionismo absurdo entre dos países hermanos que comparten no pocas cosas en común, además de relaciones amicales, familiares y comerciales fronterizas. Lo que antes era una ruta de intercambio cultural parece que hoy se ha convertido en una pugna. Y eso no debe ocurrir.

Por su parte, la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, que deja mucho que desear en algunos aspectos de la organización de la festividad, ha emitido un comunicado en el que “rechaza categóricamente la participación de bloques extranjeros en cualquier conjunto o institución”. Pero, más que rechazar lo que quiere es prohibir. ¿Con qué autoridad?, me pregunto. No hay que olvidar que, en la festividad puneña participan, aunque en pequeño porcentaje, bandas de músicos bolivianas que tocan para los conjuntos, lo mismo que orquestas bolivianas que amenizan las albas y kacharparis. ¿Entonces? A estas alturas deberían estar superados estos impases. Más bien se debería establecer de manera conjunta una gran ruta cultural de danza, arte, folklore y religiosidad entre Perú y Bolivia.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magister en Literatura Hispanoamericana. Autor de novelas y libros de investigación y ensayo.


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