va por su octavo presidente

Bryce (1939-2026): No lo esperemos en abril

Christian Reynoso

Publicado: hace 1 hora

Alfredo Bryce Echenique ha fallecido esta mañana. El autor de “Un mundo para Julius” se sienta ahora en su sillón Voltaire en algún lugar de la inmensidad para seguir mirándonos, de seguro desde la complacencia de una copa de vodka con agua tónica o con el sabor refrescante de un helado de vainilla que tanto gustaba. Como dijo: “no me esperen en abril”. Alfredo ha cumplido, y no ha pedido permiso a nadie para retirarse. Tantas veces, Alfredo, con tu humor y tu piel de terciopelo.

¿Será posible darle más pena a la tristeza, ahora que Alfredo ha partido para cumplir su última mudanza? Tal vez se ha liberado de la nocturnidad y más bien inicia el camino de la felicidad, ja, ja, no obstante, las trancas y barrancas de la ruta. ¿Será posible que desde la hondonada nos siga contando sus historias exageradas en las ciudades del mundo que vivió y exageró pleno de amor y por amor ahora y más todavía por Octavia de Cádiz? Tantas veces, Alfredo, con tus ojos chinitos de risa.

Dos señoras conversan, pero también dos jóvenes y dos señoritas, mientras pasean por un huerto cerrado en busca de la amada de Alfredo. ¿Dónde está su amada señor Bryce? Y Alfredo no puede más que sonreír y cerrar el libro que tiene entre manos. ¿La historia ha acabado o recién comienza? Nunca se sabe, porque las historias de Alfredo son infinitas y tienen un no sé qué, ya, ya, ya, que enternecen y ablandan y no producen cansancio de volver a leerlas, por ese truquito mágico de cómo emplea el lenguaje. Tantas veces, Alfredo, con tu cha cha cha y tu conversación.

Porque sin humor no hay vida feliz, y ¿hay muerte feliz señor Bryce? Nunca se sabe, ahora y más todavía. Pero hace una pila de años Alfredo escribió a su amigo Francois: “Es demasiado triste para nosotros por el cambio enorme que en todo sentido significa su ausencia”. El padre de Alfredo había muerto. Octubre de 1966. Esas palabras podemos releerlas y pensarlas en voz alta ahora que Alfredo se ha mudado a su huerto privado, porque transmiten esa enorme pena que sentimos ante su ausencia. Tantas veces, Alfredo, con tu dosis de locura y tu sonrisa risueña en brillo permanente.


Escrito por

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Magister en Literatura Hispanoamericana. Autor de novelas y libros de investigación y ensayo.


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