Cronwell Jara (1949-2026)
Christian Reynoso
Con pena recibimos la noticia del fallecimiento de Cronwell Jara Jiménez (Piura 1949 – Lima 2026), escritor y amigo querido. Vienen a mi mente algunos momentos compartidos en Puno y en Lima, y el recuerdo de su aprecio a varios artistas y escritores del sur. Un encuentro entrañable fue en casa del poeta Jospani, hace algunos años en Puno, a quien Cronwell quería saludar: conversación dicharachera a raudales, risas e intercambio de libros, en medio de unas mulitas de pisco o algo parecido, para calentar los cuerpos y despedir el frío. Otro, más reciente, en Brisas del Titicaca en la presentación de “Jospaniando”.
Más allá de su famoso cuento “Montacerdos” (1981), hoy ya un clásico en la narrativa peruana, Jara también ha destacado por algunas novelas. Entre ellas quiero mencionar, en especial, “Pancho Fierro. Picardías de un lujurioso y festivo acuarelista” (2021), de la que he escrito un ensayo en la revista “Martín” (Nro. 36 – 2023), que se suma a las pocas novelas peruanas dedicadas a pintores. Jara nos brinda una novela de largo aliento y guiño biografista en la que narra, bajo las coordenadas de la historia y la ficción, la vida y obra del acuarelista afrolimeño que retrató la Lima del siglo XIX, Pancho Fierro. Perfila en él a un personaje eje que nuclea un período histórico comprendido entre 1821 y 1871.
Hay una experiencia en la adolescencia de Jara que ayuda a entender la motivación por escribir sobre este personaje. Cuando tenía 12 años, visitó la Biblioteca Nacional del Perú junto con algunos compañeros del colegio. Recibió el libro “Decálogo de esclavos de la hacienda San José del Carmen”, un manual de cómo debían comportarse y convivir los esclavos negros de esta hacienda en Chincha: no montar caballo, no relacionarse con indios ni blancos, etcétera. “¿Cómo era posible que hubiera este tipo de reglas para una determinada población?”, se preguntó Jara. Así nació el interés por conocer el mundo afro desde una perspectiva diferente y alternativa a la propuesta por la visión y academia occidental. Fierro condensa ese interés.
La muerte de Cronwell Jara debe llamar a la reflexión sobre cómo los artistas y creadores peruanos están siendo tratados en nuestro país. La poeta Zoila Capristan, amiga de Cronwell, ha denunciado en sus redes la poca atención del sector Cultura y del Estado en general por quienes crean cultura. Jara recibía una pensión de jubilación miserable que no le permitió afrontar la mala salud. Hoy lo lloramos. Mientras tanto, políticos oportunistas entregan medallitas y diplomitas sin ningún valor, como cancha, a los artistas que se dejan embaucar, cuando en realidad los artistas necesitan reconocimientos reales y tangibles. Mis condolencias a la familia Jara Jiménez.
Escrito por
Escritor y periodista peruano. Magister en Literatura Hispanoamericana. Autor de novelas y libros de investigación y ensayo.