El poder de la manada
Christian Reynoso
La violación en manada perpetrada por los estudiantes del Liceo Naval Almirante Guise en contra de otro estudiante, todos menores de edad, ha producido sentimientos de indignación y de rechazo en la ciudadanía. Un caso más en este país de violadores, como se acuñó hace algunos años en medio del clima de violaciones e impunidad que vivía el país. Vive. Esto se debe, también, a que la familia de la víctima decidió denunciar el caso y poner en cuestión, en cierta forma, una manera habitual de pasar por paños fríos este bucle de violencia sexual en medio de atildados apellidos y relaciones de poder. Algo que ya no llama la atención en el Perú.
Pero el privilegio del poder puede ser un arma de doble filo: o bien, gracias a las influencias se logra anticipar el escándalo y salir indemne; o bien se hunden en el abismo: a más poder, posición privilegiada, real o aparente, mayor será la indignación y el rebote y el morbo en los medios. Esto, porque, en general, suele haber en este tipo de situaciones impunidad si hay apellidos y apellidos, y mejor que los trapos sucios queden en casa. Si lo ocurrido en el Liceo Naval hubiera sucedido en un colegio nacional de alguna ciudad lejana de la capital, dudo que hubiere llamado nuestra atención. El lejano Oeste.
No debemos creer que lo ocurrido es un caso aislado. Este tipo de agresiones sexuales son moneda corriente en instituciones de corte castrense, religioso y en los distintos niveles de la educación formal. Solo que no siempre se conocen ni encuentran espacio en la opinión pública; son secreto a voces, rumores que corren y se esconden en el silencio, hasta que, de cuando en cuando, alguien decide gritar, denunciar, intentar encontrar justicia. En ese sentido, nuestra capacidad de indignación debería ser permanente y no coyuntural.
En la literatura peruana se pueden encontrar referentes para entender y acercarnos a estas situaciones de violencia social y sexual. Recordemos, por ejemplo, el terrible e ilustrativo cuento «Paco Yunque» de César Vallejo, escrito en 1931, y publicado en 1951. El ambiente de poderes desiguales que se respira en el aula, las relaciones verticales entre los estudiantes, el abuso y aprovechamiento del agente de poder (el hijo de…, quien goza de privilegios) frente al sujeto marginal y pobre, la colusión y el silencio de profesores y directores, el racismo implícito; la injusticia en su expresión nata, y el dolor que arrastra todo ello.
Escrito por
Escritor y periodista peruano. Magister en Literatura Hispanoamericana. Autor de novelas y libros de investigación y ensayo.